TIENES QUE (NO) ESCUCHAR ESTO III: 4´33´´ de John Cage
domingo, 19 de septiembre de 2010
CRÍTICA MUSICAL III: Interpretaciones sobre 4´33´´, la obra más conocida de John Cage
4'33'' es la composición más famosa de John Cage. Fue compuesta en el Black Mountain College en el verano de 1952 e interpretada primero por David Tudor en el Maverick Concert Hall, Woodstock, New York, el 29 de Agosto de 1952 (Dunn 1962, 25). El título hace referencia a la duración cronometrada de la composición, que (normalmente) consiste en cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio. 4'33'' ha alcanzado un estatus legendario, no solamente en la obra de Cage sino también en el arte del siglo XX. Buena parte de las reseñas de conciertos de los últimos veinte o treinta años empiezan recordando a los lectores que Cage es el compositor de la "pieza silenciosa", como un pretexto para justificar tanto una crítica positiva como negativa.
La interpretación negativa más clara de 4'33'' es la expresada por David Tame, quien sarcásticamente escribe que Cage "sin duda se tomó considerables esfuerzos para componer" esta "obra maestra", y que debería "ser considerada como una broma tan solo; fácil, innecesaria, y quizás también, egocéntrica" (Tame 1984, 105-106). Richard Taruskin se hace eco de la opinión de Tame, afirmando que 4'33'' es un ejemplo de "máxima elevación estética, un acto de imperialismo transcendente" (Taruskin 1993, 34). La interpretación crítica contemporánea más provocadora es la de Caroline Jones, quien intenta demostrar que 4'33'' es un ejemplo del "problema del armario" de sensibilidad homosexual en la que el "silencio" se convierte a la vez en un "escudo y una protesta" ante lo inaceptable de la política, la estética, y la práctica sexual durante la "guerra fría" (Jones 1993).
Desgraciadamente, 4’33’’ es conocida normalmente por los rumores y a menudo mal entendida o simplificada, tanto por lo que respecta a la partitura como a su interpretación. Actualmente hay cuatro partituras diferentes de 4’33’’, hay muchos modos diferentes de interpretar la pieza, y hay algunas variaciones posteriores — que tienen que ser tomadas en consideración antes de hacer cualquier comentario crítico/filosófico. Cage mismo consideró 4’33’’ como su obra más importante, anotando que "pienso siempre en ella antes de escribir la pieza siguiente" (Montague 1982, 11).
4' 33", 0' 00" : Variaciones sobre una acción disciplinada, William Fetterman..
ANECDOTARIO DE COMPOSITORES III: Lo que leía Beethoven
No se sabe con exactitud qué leyó y cuándo. De todas formas sabemos que estaba familiarizado con Walter Scott (aunque pensaba que escribía sólo por dinero), y con Shakespeare, por las traducciones de Eschenburg (las cuales encontraba mejores que las de Schlegel). Sus ejemplares de estas obras, en particular, contenían muchos pasajes subrayados: El amor es ciego y los amantes no pueden ver, palabras éstas de Jessica en El mercader de Venecia, es uno de los pasajes más enérgicamente subrayados. De entre los clásicos de la antigüedad tenía las Vidas de Plutarco, las Cartas de Cicerón, la Política de Aristóteles, la República de Platón, así como, según Schindler, varios escritos de Eurípides, Tácito, Ovidio, Luciano y Jenofonte. Era también un admirador devoto de Homero y poseía la Ilíada y la Odisea, ésta última su preferida, llena de pasajes subrayados. También conocía la literatura persa clásica.
Entre los austrogermanos, adoraba a Schiller y a Goethe, aunque no era en absoluto indiferente a gente como Herder o Lessing y nunca llegó a perder su temprana admiración por Klopstock y Gellert. En sus demasiado escasos días de lecturas filosóficas en la Universidad de Bonn, había llegado a conocer algunas de las poesías de Eulogius Schneider, las cuales pudieron hacer emerger en él sentimientos que no iban a llegar a ser tangibles hasta años después. En palabras de Hans Konrad Fischer y Erich Koch, la poesía de Schneider estaba impregnada del aire de libertad de la revolución Francesa y del poético Sturm und Drang que dio color a los ilustrados intelectuales de Renania, de los círculos académicos de Bonn. Goethe, el gran Goethe, fue, de todas formas, quien principalmente captó la imaginación de Beethoven. Poseía todas sus obras publicadas y en una carta al poeta (del 8 de febrero de 1823) hablabla de la admiración, el amor y la consideración que ya en mi juventud abrigaba hacia el único e inmortal Goethe. Un cuaderno de esa época confirma que consideró Fausto (en cuyo tema a menudo pensaba para componer una ópera) como el mayor logro artístico.
Ates D´Arcy Orga, Beethoven, 2001, Ediciones Robinbook, s.l., págs. 110 y 111
No se sabe con exactitud qué leyó y cuándo. De todas formas sabemos que estaba familiarizado con Walter Scott (aunque pensaba que escribía sólo por dinero), y con Shakespeare, por las traducciones de Eschenburg (las cuales encontraba mejores que las de Schlegel). Sus ejemplares de estas obras, en particular, contenían muchos pasajes subrayados: El amor es ciego y los amantes no pueden ver, palabras éstas de Jessica en El mercader de Venecia, es uno de los pasajes más enérgicamente subrayados. De entre los clásicos de la antigüedad tenía las Vidas de Plutarco, las Cartas de Cicerón, la Política de Aristóteles, la República de Platón, así como, según Schindler, varios escritos de Eurípides, Tácito, Ovidio, Luciano y Jenofonte. Era también un admirador devoto de Homero y poseía la Ilíada y la Odisea, ésta última su preferida, llena de pasajes subrayados. También conocía la literatura persa clásica.
Entre los austrogermanos, adoraba a Schiller y a Goethe, aunque no era en absoluto indiferente a gente como Herder o Lessing y nunca llegó a perder su temprana admiración por Klopstock y Gellert. En sus demasiado escasos días de lecturas filosóficas en la Universidad de Bonn, había llegado a conocer algunas de las poesías de Eulogius Schneider, las cuales pudieron hacer emerger en él sentimientos que no iban a llegar a ser tangibles hasta años después. En palabras de Hans Konrad Fischer y Erich Koch, la poesía de Schneider estaba impregnada del aire de libertad de la revolución Francesa y del poético Sturm und Drang que dio color a los ilustrados intelectuales de Renania, de los círculos académicos de Bonn. Goethe, el gran Goethe, fue, de todas formas, quien principalmente captó la imaginación de Beethoven. Poseía todas sus obras publicadas y en una carta al poeta (del 8 de febrero de 1823) hablabla de la admiración, el amor y la consideración que ya en mi juventud abrigaba hacia el único e inmortal Goethe. Un cuaderno de esa época confirma que consideró Fausto (en cuyo tema a menudo pensaba para componer una ópera) como el mayor logro artístico.
Ates D´Arcy Orga, Beethoven, 2001, Ediciones Robinbook, s.l., págs. 110 y 111
martes, 14 de septiembre de 2010
CRÍTICA MUSICAL II: Ives reflexiona sobre su música y arremete contra todos
Ives no se preocupaba especialmente si la gente consideraba que su música no podía ser ejecutada. Las imposibilidades actuales son las posibilidades del mañana, era su comentario insistente. Se trataba de un individualista, y ni siquiera lo preocupaba que los músicos embrollasen las notas, mientras se entendiese lo que el compositor intentaba expresar y el efecto general que se proponía alcanzar. En el curso de una de sus poco frecuentes ejecuciones, en 1931, la orquesta, que se esforzaba penosamente por seguir el errático modo de escribir de Ives, terminó en un caos. Exactamente como una asamblea municipal, cada uno hace lo que quiere. ¡Qué maravilloso resultado!, dijo admirativamente. Como Beethoven, a quien tanto admiraba, Ives perseguía una Idea, en el sentido platónico de la palabra. Pero no era un compositor encerrado en su torre de marfil. Aceptaba el arte como una función natural de la humanidad, y ansiaba que llegase el día en que cada individuo, mientras cultiva sus patatas, llegue a producir su propia Épica, sus propias Sinfonías (óperas, si eso le agrada), y cuando al atardecer se siente en su propio patio trasero, en mangas de camisa, fumando su pipa y contemplando a sus hijos que se divierte, construya sus sonatas de su vida, contemple las montañas y vea sus propias visones, o la realidad de los niños. Sobre todo, despreciaba la música bonita admirada por el público. Al típico amante de la música, a ese que se sienta e inhala los sonidos bonitos, lo llamaba Rollo, un nombre extraído de la serie de libros para niños escritos por el reverendo Jacob Hallowell Abbott entre 1834 y 1858. Rollo era un niño de mamá, simpático y aburrido. Los Rollos en masa merecía a Ives la denominación de pajaritos. Continuemos nuestra lucha -¡el arte- con fuerza –no cedamos porque a los pajaritos no les agrada – Y acusa a Richie Wagner de falsa nobleza. A sus ojos, Debussy era un hombre de la ciudad que los fines de semana se refugia en la estética rural. Chopin era blando… ataviado con una falda. Ravel era débil, mórbido y monótono. El pájaro de fuego de Stravinsky se repetía sin descanso y resultaba fatigoso. Mozart era afeminado y constituía una influencia negativa sobre la música.
Harold C. Schonberg, Los Grandes Compositores (II) De Johann Strauss a los minimalistas, 2004, Ediciones Robinbook, s.l., Barcelona, págs. 319 y 320
ANECDOTARIO DE COMPOSITORES II: Rachmaninov acude a un psiquiatra para recuperar la confianza en su música.
Su madurez artística se desarrolló con lentitud. En efecto, dedicó un tiempo a la enseñanza y la ejecución, compuso el famoso Preludio en do sostenido menor, en 1892, completó una Sinfonía en re menor, en 1895, y asistió al estreno de esa obra en San Petersburgo en 1897. La sinfonía fue un fiasco. En realidad la obra no le agradó a nadie. Rachmaninov perdió confianza y pasó por un periodo terrible. Durante casi tres años no compuso. Me sentía como un hombre que hubiera sufrido un ataque y perdido el uso de la cabeza y las manos. En lugar de componer, se volvió hacia el piano. Cuando se presentó en Londres, en 1899, descubrió que era famoso. Su Preludio en do sostenido menor lo había precedido, pero tampoco ahora volvió a la composición. Finalmente, acudió a un especialista moscovita, el doctor Nikolai Dahl, que trabajó con él en una suerte de tratamiento psiquiátrico, combinado con hipnosis y autosugestión. Rachmaninov se acostaba en un diván, hipnotizado, y el doctor Dahl repetía: Usted compondrá su concierto… Usted compondrá su concierto… Usted compondrá su concierto… Usted trabajará con mucha desenvoltura… El concierto tendrá excelente calidad. El tratamiento fue eficaz. Rachmaninov comenzó su Concierto en do menor y lo concluyó en 1901. Todavía hoy es la obra más popular que compuso.
Harold C. Schonberg, Los Grandes Compositores (II) De Johann Strauss a los minimalistas, 2004, Ediciones Robinbook, s.l., Barcelona, págs. 263 y 264
sábado, 11 de septiembre de 2010
CONOCIENDO A LOS CLÁSICOS DE LA MANO DE ZANDER
Sin duda, uno de los mejores videos que considero idóneos para ir abriendo boca a nuestros lectores es éste que quiero compartir con vosotros. Ya que nuestro objetivo como fundadores del blog es rendir homenaje a esa gran desconocida que es la música clásica, os animo a que lo veáis y disfrutéis de la mano de este gran orador que se llama Benjamín Zander.
Sin duda, uno de los mejores videos que considero idóneos para ir abriendo boca a nuestros lectores es éste que quiero compartir con vosotros. Ya que nuestro objetivo como fundadores del blog es rendir homenaje a esa gran desconocida que es la música clásica, os animo a que lo veáis y disfrutéis de la mano de este gran orador que se llama Benjamín Zander.
Alumno del reconocido compositor Benjamin Britten, Zander estudió composición y violoncello en Florencia, siendo actualmente el director artístico de la orquesta filarmónica de Boston.
Tremendo orador, se ha convertido en los últimos diez años en una de las personalidades más solicitadas por grandes organizaciones en todo el mundo, por sus conferencias sobre Liderazgo, Actitudes, y Creatividad. Es un auténtico lujo escucharle, ya veréis.
Por cierto, la obra de Chopin que interpreta a modo de ejemplo, para los interesados, es el Preludio en Mi menor, op.28, nº4.
Termino diciendo que para mí es un auténtico orgullo poder compartir blog con el que ha sido mi mejor amigo de la infancia-adolescencia, aunque debo reconocer que me siento un poco cohibido, ya que el colega es un auténtico maestro de la letra escrita y uno claramente quiere pasar desapercibido sin que se note demasiado mi falta de capacidad literaria, jajajaja, tenía que decirlo, Pedro.
Sin nada más que decir, os doy la bienvenida y espero que os guste leernos tanto como nosotros disfrutamos escribiendo.
Primera parte:
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